Desde su profesionalización en 2016, este proyecto protege más de 90 hectáreas de frágil ecosistema estepario en la Patagonia. Su principal objeto de conservación es el pingüino rey, que encuentra aquí un inusual sitio de descanso continental. También resguarda al tuco tuco de Magallanes, humedales costeros, sitios arqueológicos ancestrales y una biodiversidad adaptada a las duras condiciones de viento y sequía, integrando la protección del patrimonio natural y cultural.