La reserva protege un entorno dominado por bosques de araucarias, geositios reconocidos por la UNESCO como parte del Geoparque Kütralkura, y una rica biodiversidad adaptada a las condiciones extremas de la alta montaña. Su enfoque de conservación se centra en el ecosistema de la araucaria como símbolo biocultural, la geología volcánica y el patrimonio geológico, y la conexión con las comunidades locales y los procesos educativos transformadores. Destaca su proyecto de corredor biológico binacional LUAN para la reintroducción de guanacos.