Conservamos una zona de transición entre el desierto y la región mediterránea, con matorral esclerófilo, suculentas como quisco, copao y cardón, y corredores biológicos de arrayán, uvillo y maitén. Las añañucas, lirios de campo y carbonillo cubren el paisaje en primavera. La fauna incluye 43 especies de aves endémicas, puma, gato colocolo, vizcachas, sapo de Atacama y rana chilena. Este mosaico vulnerable es también un aula de resistencia frente a la desertificación.