Originalmente degradado y con escaso bosque primario, este espacio ha sido restaurado con el esfuerzo de sus fundadores, recuperando el bosque templado lluvioso valdiviano y su biodiversidad. Hoy alberga especies emblemáticas como monito del monte, carpintero negro, guiña y puma, además de anfibios, aves y helechos. Su labor de conservación se plantea además el propósito de generar conexión emocional entre las personas y el entorno natural a través de la educación ambiental.