Restauramos un espacio que estuvo degradado, y hoy es santuario del bosque templado lluvioso valdiviano. Monito del monte, carpintero negro, guiña y puma habitan estas 28 ha, mientras que anfibios, aves y helechos completan una red de vida que también filtra agua y regula el clima. Nuestro propósito es generar conexión emocional entre las personas y la naturaleza a través de la educación ambiental.