Nacida para frenar el avance inmobiliario en zonas aledañas a destinos turísticos, esta reserva protege un mosaico de bosques de coihue, lenga y ñire, estepa patagónica, lagunas y humedales. Su enfoque busca acercar la naturaleza a personas sin vínculo previo con el ambientalismo, construyendo pertenencia y entendiendo la conservación como oportunidad social y económica. Alberga más de 130 especies registradas entre ellas puma y huemul, y se sitúa en un corredor estratégico de conectividad ecológica entre áreas protegidas públicas y privadas.