Forma parte del corredor biológico de San José de Maipo, resguarda geositios y bosque esclerófilo precordillerano, alimentando con su red de quebradas el estero San José, afluente del río Maipo —principal fuente de agua para Santiago. La reserva, identificada como sitio clave de percha nocturna del cóndor andino, integra el emblemático proyecto Manku de monitoreo, rehabilitación y liberación de individuos. Presenta una vegetación nativa que alcanza el 77% a pesar de la degradación histórica.