Ubicado en una ladera sur de la Sierra de Cantillana, este Reserva Nacional protege más de 800 hectáreas de roblerías en excelente estado, junto a bosques esclerófilos densos y formaciones xerófilas, en un ecosistema prácticamente inexistente en la región. Su sistema hídrico y especies de presencia acotada como el gruñidor de Valeria y el sapito de Cantillana son objetos clave de conservación. El objetivo es asegurar la conservación y gestión sostenible a largo plazo. Garantizar la protección de este invaluable bosque relicto frente a la presión climática y las amenazas existentes.