El Santuario, declarado en 1995, se emplaza en un ecosistema de clima mediterráneo de montaña, con alta biodiversidad y endemismo. Presenta una geografía escarpada con quebradas abruptas, vistas panorámicas y sectores con vegetación nativa bien conservada, desde matorral xerofítico hasta bosques en laderas húmedas. Sus cursos de agua y zonas de altitud sostienen diversas especies.