El Santuario, declarado el año 1995, se emplaza en un ecosistema de clima mediterráneo de montaña, con alta biodiversidad y endemismo. Presenta una geografía escarpada con quebradas abruptas, vistas panorámicas y sectores con vegetación nativa bien conservada, desde matorral xerofítico hasta bosques en laderas húmedas. Sus cursos de agua y zonas de altitud sostienen una rica flora y fauna, incluyendo especies en categoría de conservación. Dentro de sus objetos de conservación destacan la red hídrica (esteros y vertientes), ecosistemas andinos: vegas y humedales de altura, bosque y matorral esclerófilo, felinos andinos, cóndor andino, sitios arqueológicos, históricos y el sentido de comunidad como valor cultural